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Campeonato regional de Murcia 1926

   

 

Salvador Mollá

 

        En 1922 Pedro Pinar había logrado el título de campeón regional y la idea, muy en boga en aquellos tiempos, era que el título se pusiese en juego cuando apreciesen ajedrecistas que retasen al vigente campeón... lo que no ocurrió en varios años ante la supuesta superioridad de éste. Sin embargo, en 1926 Salvador Mollá Crespo se sintió preparado para derrotar al campeón y le lanzó el esperado reto... que éste no aceptó aduciendo que llevaba más de 3 años alejado del ajedrez y no se encontraba en condiciones de jugar de forma seria. Curiosamente, Salvador Mollá era el discípulo de Pinar.

         La carta con la que el campeón declinó el duelo y renunció a su título, fue publicada en la prensa:

12 de noviembre de 1926

Al Sr Don Salvador Mollá Crespo, presidente del club Golmayo.- Murcia

        Mi querido amigo y discípulo: en contestación a tu carta retándome para disputarme el campeonato de ajedrez de la provincia de Murcia, tengo el gusto de manisfestarte los siguiente:
        Desde el año 1921 en que conquisté en el torneo provincial el título de Campeón, he venido disfrutándolo tranquilamente, sin que nadie se haya atrevido a disputármelo, a pesar de que tenía y tiene muchos golosos. Esta es la mejor prueba de que no lo adquirí por recomendaciones, no obstante haberlo ganado en el antiguo régimen.
        Es para mí una satisfacción muy grande que el único que se ha atrevido a desafiarme seas tú, mi dsicípulo predilecto, es decir yo mismo, puesto que todo lo que yo sabía de ajedrez te lo transmití a ti.
        Comprendo tu justa aspiración y lejos de tacharte de ingrato -como harían los espíritus mezquinos- te aplaudo sinceramente y me felicito por haber sabido comunicarte mi entusiasmo por el culto juego del ajedrez.
        Yo no puedo aceptar tu reto por dos razones:
        Primera. Porque hace tres años que vivio apartado completamente del ajedrez y no me encuentro en condiciones de poder jugar en serio con nadie.
        Segunda. Porque si aceptase el reto y defendiese el título, cualquiera que fuese el resultado del match, los ajedrecistas lo considerarían como un camelo. Si yo triunfaba, dirían que me habías dejado ganar por consideración al Maestro; y si triunfabas tú, supondrían que había sido una comedia para cederte un título que ya no me interesa conservar por haber perdido la ilusión que tuve por el ajedrez. 
        Así pues, creo lo más procedente cederte el título de campeón sin luchar, por considerar que tienes méritos acreditados para poder ostentarlo dignamente. Y si alguno creyese lo contrario que lo demuestre desafiándote.
        Mi historia ajedrecística terminó ya. Otros problemas de más importancia ocupan mi actividad. Y ahora es cuando me interesa de veras que no me den mate...
        Te felicita y te abraza tu buen amigo, Pedro Pinar, ex-campeón de ajedrez de la provincia de Murcia.

        El título, logrado sin mover ninguna pieza, duraría poco en manos de Salvador Mollá, ya que renunciaría a él justo un año después al ser nombrado presidente de la federación murciana (recién fundada en el año 1927 y que englobaba las regiones de Murcia y Albacete), lo que lógicamente era incompatible.

Salvador Mollá y Crespo, el gran impulsor del ajedrez murciano

Salvador Mollá y Crespo

         En los años 20 el ajedrez cobró una gran importancia en la región de Murcia, llegando a tener gran relevancia a nivel nacional, lo cual resulta sorprendente por la menor importancia de la región comparada con otras como Valencia, Galicia, Madrid o Cataluña. En 1922 la cabeza visible del ajedrez murciano era Ángel Guirao Girada, junto al mejor jugador de aquellos días en Murcia: Pedro Pinar Multedo. Ese año en Murcia se fundó el importante club Golmayo, del que fue presidente Ángel Guirao y donde ya aparece Salvador Mollá Crespo como tesorero. No eran muchos los clubes existentes en España por aquel entonces, lo habitual era la fundación de Peñas en las que los aficionados al ajedrez se reunían para jugar. El club Golmayo fue más allá, teniendo unos estatutos claro, organizando torneos sociales e incluso organizando el primer campeonato regional de Murcia en 1922.

         Salvador Mollá era una persona muy activa y en 1924 se puso al frente del Club Golmayo como presidente, reformando profundamente los estatutos del club en 1926, lo que le permitió organizar distintos torneos entre los que destaca el importante torneo nacional de Murcia de 1927 (durante las fiestas de Coronación de la Virgen de Fuensanta), uno de los pocos que se disputó en España en esa década.

          Pero las ideas de Salvador Mollá eran otras, más ambiciosas, no se conformaba sólo con un club que gestionase el ajedrez de la ciudad, sabiendo que era muy necesario organizar el ajedrez de la región de una forma más constructiva y correcta. De este modo, lideró el proyecto de la creación de la Federación murciana de ajedrez (que englobaba las provincias de Murcia y Albacete), la cual vio la luz en agosto de 1927 con Salvador Mollá como presidente, siendo adherida de inmediato a la FEDA (Federación Española de Ajedrez, la cual se había fundado sólo unos meses atrás, el 20 de abril de 1927). La Federación murciana contaba con 6 clubes inscritos: Club Golmayo (Murcia), Club Casino (Águilas), Círculo de Bellas Artes (Murcia), Peña del Ateneo (Albacete) y Peña del Tiro Nacional (Murcia). En esos días sólo clubes de las regiones de Madrid, Barcelona y Valencia (sólo uno) se habían adherido a la FEDA.

          Salvador Mollá acudió a la Asamblea Nacional de la FEDA que tuvo lugar del 24 al 26 de septiembre de 1927 en Barcelona. Esta Asamblea se presentaba tensa, ya que existían importantes discrepancias entre la FEDA y la FCA (Federación Catalana de ajedrez). Salvador Mollá intervino en varias ocasiones buscando posturas que acercaran a ambas partes, siendo muy aplaudido tras sus intervenciones, recibiendo un gran reconocimiento general según la prensa de la época.

Una gran cita: la Olimpiada de La Haya 1928

          El buen hacer de Salvador Mollá tuvo recompensa: ese mismo año fue nombrado presidente del Comité de la Selección Nacional. Y la tarea encomendada se tornó más que interesante, en 1928 se iba a organizar la Olimpiada de ajedrez en La Haya y el comité se encargó de escoger los jugadores que representarían a España en tan importante cita. La Olimpiada contó con dos competiciones independientes: un torneo individual (que fue denominado como Campeonato del mundo amateur) y un torneo por equipos jugado a 4 tableros con la posibilidad de tener un suplente. Al frente del equipo nacional español, como delegado, se colocó el propio Salvador Mollá, en una nueva muestra de confianza por parte de la FEDA.

          El Comité seleccionó a Manuel Golmayo de la Torriente, campeón nacional, para representar a España en la competición individual, lo cual fue un gran acierto ya que Manuel estuvo realmente inspirado logrando un gran 4º puesto de 16 participantes (tras conseguir 9'5 en 16 partidas); el campeonato fue ganado por el holandés Max Euwe, que años después lograría coronarse campeón del mundo, con 12 puntos. Pueden consultar la información del torneo en la increíble web de OlimpBase: Campeonato del mundo amateur 1928.

          En cuanto al torneo por equipos entre naciones, España no consiguió desempeñar un buen papel. En principio se había seleccionado a los siguientes jugadores: Valentín Marín Llovet, José Vilardebó Picurena, Ángel Ribera Arnal, José Aguilera Bernabé y Luis García Cortés. Todos ellos tenían galones suficientes, ganados a lo largo de los años, para acudir a la cita, siendo tal vez Cortés el que más dudas generaba, aunque sus buenas actuaciones en Cataluña, región de la que fue campeón en 1923, parecían credenciales suficentes: Cto. Cataluña en 1923. Finalmente José Vilardebó no pudo acudir a La Haya, por lo que hubo que tomar buscar una solución de urgencia: Salvador Mollá ocupó su sitio, aunque sólo llegaría a disputar una partida. Los españoles lucharon con determinación, pero el nivel del ajedrez nacional en los años veinte todavía estaba por debajo del que se exhibía en el resto de Europa. España ocupó el último lugar, aunque sus jugadores vivieron una experiencia inolvidable: Olimpiada de La Haya 1928.

          Salvador Mollá vivió otra experiencia realmente positiva: como delegado de la expedición española acudió al Congreso Internacional de la FIDE, el cual siempre se celebraba en paralelo a las Olimpiadas y donde se tomaban importantes decisiones. Todos estos logros no pasaron desapercibidos en tierras murcianas, donde a su regreso se le impuso la insignia de oro de la Federación Murciana de ajedrez y se le obsequió con un bonito libro que contenía la firma de todos los donantes.

          La confianza en Salvador Mollá se extendió hasta el importante torneo internacional de Barcelona 1929, en el que intervino como árbitro. A grandes rasgos esta fue la trayectoria de Salvador Mollá y Crespo dentro del ajedrez, tal vez breve, pero intensa. Realmente fue un personaje fundamental en el desarrollo del ajedrez en la región de Murcia y, por supuesto, también en el ajedrez nacional. Por este motivo se merece este pequeño rincón dedicado en exclusiva para él.

FUENTES: Diario El Liberal 29.02.1928 y 06.07.1928

 

 

Un puzzle al que le faltan piezas

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