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Ajedrez en Gijón - década de los 40

( Autor: © Eugene Salomon )

         La casa donde yo nací, en Septiembre de 1928, se encontraba en San Bernardo 135 (hoy 89), frente al Parque de Begoña. Fue allí, en 1941, cuando mi padre me enseñó a jugar al ajedrez. Eran aquellos años difíciles de la post-guerra cuando todo se veía aún en “blanco y negro”. Los únicos tonos grises eran los del paisaje bajo norteño, con el cielo gris anubarrado de costumbre, que decía el poeta-ajedrecista Dr. Casimiro Rugarcía.

         Por aquel entonces todas las cosas buenas eran “de antes de la guerra”, todas las gentes habían sido “de derechas o de izquierdas”, rojas o azules, “germanófilas” o “anglófilas”.

         En unos cuantos meses, cuando ya mi padre no era “competencia”, llegaron refuerzos: mi tío, el famoso medico gijonés Dr. Casimiro Rugarcía, era un gran aficionado al ajedrez. En unos meses, cuando ya podía jugar mano a mano con él, decidió empezar a llevarme a su tertulia habitual :”El Casino de la Unión de los Gremios”.

De pie: Gene Salomon (15 años) y el Prof. Juan Fernández Rua. Sentados: Félix Heras (organizador y presidente de la FEDA, posteriormente Vicepresidente de la FIDE), el Dr. Alekhine, el Dr. Muñiz, su hijo, y el jugador local Morán.

         Hablar del ajedrez del Gijón de los cuarenta, es hablar del Casino de la Unión. Allí se reunían desde los “habituales”, como mi tío Casimiro jugando contra su amigo el oculista Don Pedro del Río, hasta el Sr. Delgado siempre buscando “corderitos” que no vieran sus jaques dobles. Los dos jugadores más fuertes de la época (Manuel de las Clotas y Antonio Rico), que eran de verdadera talla nacional, visitaban el Casino de vez en cuando y era, por supuesto, una gran oportunidad poder jugar con ellos. El Profesor Don Juan Fernández Rua, el Psiquiatra Dr. Salas y el genial Vicente González eran también figuras destacadas que frecuentaban el Casino. Otros habituales que recuerdo bien eran el Dr. Muñiz y Madreira y Gallego. Alguna vez venían también los fuertes jugadores Bonet y Mampel. Y siempre por supuesto estaba allí el talento organizador de la época: Don Félix de las Heras.

         Todo lo anterior se refiere a los años 42-43. Muy pronto (creo que fue en 1944) llegó a la escena quién sería por muchos años una luminaria del ajedrez español: Román Torán y también empiezan a despuntar jóvenes valores como Ramón del Olmo y Pablito Moran, así como (mas tarde) otros que llegaron a ser grandes jugadores, como Máximo López.

         En Agosto de 1943, el nuevo Campeón de España, José Sanz, da unas simultáneas de 25 tableros en Gijón y yo conseguí derrotarle. ”El Alcázar” de Madrid, con su típico sensacionalismo, publicó: “Sale otro Arturito Pomar”- Se llama Salomón, tiene 14 anos y ya le ha ganado al Campeón de España, Sanz…

         A finales de 1943 mi familia se traslada a Madrid, aunque todos los veranos regresábamos a Gijón y su escena ajedrecística. Hasta el año 1947 en que,  meses después de jugar en el IV Torneo Internacional de Gijón me marche a vivir a La Habana.

Poesía del Dr. Casimiro Rugarcía (1944)

"Ajedrez romántico"

I

Es el Ajedrez sin par

imagen fiel de la vida

desesperada partida

contra el tiempo y el azar;

lucha donde suele hallar

nuestro débil corazón

además de humillación

una amargura tan fiera

como si al perder muriera

su mas hermosa ilusión.

II

En el triunfo hay que imitar

al hidalgo caballero

que saluda con su acero

y vence sin humillar.

Siempre se debe ganar

como el invicto marqués

en Breda: sin altivez,

sonriendo al enemigo,

tiende su mano de amigo.

Así es el noble ajedrez.

III

Como en la vida se advierte

que es juego de azar, y cada

movimiento, una jornada

en su marcha hacia la muerte.

No basta el saber, la suerte

le domina y de tal modo

que a veces se hunde en el lodo

un rey, cubierto de gloria,

y otras, injusta victoria,

logra venciéndolo todo.

IV

Lleno de ilusión empieza

como la vida este juego.

Igual que el amor es fuego

y, como el arte, belleza.

¡Cuantas veces su grandeza

se humilla y su ardor se abate!

Porque este juego o combate

también tiene su agonía,

en breve o lenta porfía,

que termina en jaque-mate.

V

Es contra el tiempo partida

de duda ansiedad y ensueño,

pero siempre loco empeño

a lo largo de la vida.

Hoy gloria; mañana herida...

en eterno retornar,

terco anhelo de ganar

contra todo...y al fin nada:

agua en la mano encerrada

que no podemos guardar.

VI

Yo siempre lo jugaré

con tanto amor y ansiedad

como en la temprana edad

frente al destino luché.

Ayer al tiempo gané,

y le gano también hoy.

Nada puedo y nada soy.  

Eugene Salomon

(28 Marzo 2017)

 

 

Un puzzle al que le faltan piezas

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