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El ajedrecista que ya no jugaba

( Autor: © Javier Cordero Fernández )

         Aunque por el título no lo parezca, esta es una historia de Arturo Pomar, o más bien un pequeño trozo de su historia. Pomar alcanzó gran fama internacional en 1946 tras su participación en el torneo de Londres, lo cual no es de extrañar a la vista de las imágenes que allí se dieron: el mundo del ajedrez pudo presenciar como un niño podía competir con naturalidad contra maestros curtidos en mil batallas e incluso llegar a derrotarles. Realmente Arturo tenía 14 años cuando viajó a Inglaterra, pero su aspecto infantil llamaba poderosamente la atención y causaba sorpresa en todo aquel que presenciaba sus partidas.

         Lo acontecido en Londres fue tratado ampliamente en revistas y periódicos de la época, tanto nacionales como extranjeros, pero lo que ha quedado a la sombra, parcialmente oculto, ha sido la segunda aparición de Pomar en un torneo internacional, la cual se produjo un año y 4 meses después y apareció de forma casi testimonial en los medios.

         Era jueves y Arturo se despertó temprano, antes de lo habitual. Allí estaba su padre, en pijama, ya debería estar en el trabajo pero hoy no iría a trabajar. Tras el desayuno, con la ayuda de su madre preparó, una vez más, su maleta y, mientras sus compañeros estaban pasando otro día de colegio y juegos, se dirigió al aeropuerto de Madrid para tomar un vuelo que le llevaría hasta Amsterdam (Holanda). Sentado junto a su padre en el avión se preparaba para conocer un nuevo país, para vivir una nueva aventura... que le seguía alejando de la vida normal de un niño, la cual seguro que añoraba en muchos momentos. Parte de la niñez de Arturo se desvaneció entre torres y alfiles, entre viajes interminables e interminables horas tratando con adultos, acostumbrándose a su mundo serio y de apariencias demasiadas veces fingidas. No tuvo que ser fácil.

          Pomar, Arturito, había sido invitado a un interesante torneo que se llevaba varios meses gestando en la pequeña localidad holandesa de Baarn. El evento, que comenzaría el 9 de mayo de 1947, fue de verdadera envergadura y contó con varias figuras europeas de nombres tan reconocibles como Tartakower, Maroczy, Znosko Borovsky o George Alan Thomas, los cuales se repartieron en 3 grupos de 8 jugadores. Realmente cada torneo fue independiente del resto, no se establecieron categorías ni fases posteriores, los organizadores pretendían contar con un gran número de maestros pero a la vez querían que su festival durase sólo una semana, lo que se logró con esta inusual fórmula.

          En el aeropuerto Schiphol de Amsterdam le esperaban dos miembros de la organización del torneo y un enorme coche con chófer. El grupo se dirigió ese mismo día a Baarn y se alojaron en el precioso Hotel Astoria Chalet (creado en 1880 y demolido 100 años después salvo su torre, durante la II Guerra Mundial fue ocupado por las tropas nazis y después por las tropas canadienses), lugar en el que se jugaría el torneo.

A la izquierda de Pomar se encuentra su padre, las otras dos personas son miembros de la organización del torneo

         Algunos maestros ya se encontraban en el hotel y otros fueron llegando ese mismo día. Los corros empezaron a formarse con el ajedrez como tema principal de conversación: los torneos, la reciente muerte de Alekhine, ese niño español que tan bien juega... y, por fin, alguien llevó unos juegos de ajedrez al jardín del hotel; Arturito fue rápidamente requerido por sus compañeros y rivales, comenzando a mostrar el por qué se encontraba allí, tan lejos de España.

Hotel Astoria: sentados (desde la izda.): Tartakower, Dourner, Maroczy y Pomar. De pie: A. C. de Groot y H. de Graaf (director del torneo)

         Sin tiempo para mucho más, al día siguiente comenzó el torneo. La expectación era enorme y se concentraba en Pomar, lo cual es llamativo si se tienen en cuenta las figuras destacadas que se sentaban ante los tableros. La batalla comenzó con calma y muchos empates y, para Pomar, continuó con un jarro de agua fría en la segunda ronda: tras hacerse con la iniciativa ante Kramer, buscó un ataque entregando la calidad y un peón, pero su rival supo aguantar y logró entrar en un final superior. Pomar no acusó el golpe y en la siguiente partida puso contra las cuerdas a George Alan Thomas, pero no pudo convertir su ventaja en victoria al entrar en unos molestos apuros de tiempo... se tuvo que conformar con un empate. La situación empeoró aún más con su derrota en la cuarta ronda ante Devos, lo que le apartaba definitivamente de la lucha por el primer puesto.

         A pesar de todo, Pomar seguía siendo la gran atracción, y lo fue para los aficionados y para la prensa (es llamativo que en todas las crónicas se menciona que Pomar tenía 13 años, cuando en realidad tenía 15). En los periódicos holandeses su nombre apareció con asiduidad, como lo prueba los siguientes fragmentos:

         «El prodigio español Arturito Pomar es especialmente admirado en Holanda. Porque no importa cuán pequeño sea este joven campeón español (apenas puede ver por encima de la mesa), él conoce las piezas y hace malabarismos en el tablero a una velocidad asombrosa, lo que despierta una gran admiración, especialmente entre las muchas damas que siguen sus logros. Mientras tanto, todas las combinaciones que creó en la segunda ronda para invadir la defensa de Kramer, en última instancia no fueron útiles, lo que significó que el frisón había calculado un poco más profundo haciéndose con la victoria después de una batalla extremadamente dura. Pero en la tercera ronda, Pomar había mandado a Sir Thomas fuera del tablero. Sólo por los apuros de tiempo del español pudo Sir Thomas lograr unas tablas salvadoras».

         «El joven español no es un chico cobarde, nadie lo intimida y camina como si fuese un hombre adulto. La maravilla del ajedrez español puede comportarse con más calma que los maestros más veteranos».

Grand Hotel Astoria-Chalet

         Pomar consiguió dejar muestras de su clase al lograr la victoria en las dos últimas rondas ante Van Doesburgh y Maroczy, un triunfo este último de auténtico renombre ante un jugador que estaba dando sus últimos coletazos en el ajedrez, pero que siempre fue rocoso y difícil de vencer. De este modo, Pomar pudo abandonar los últimos puestos de la clasificación y emprender el regreso a Madrid con el ánimo restaurado, vuelta a su normalidad compuesta de piezas de ajedrez, campeonatos y simultáneas, tan diferente a la de otros niños, jugando dentro de un tablero lo que no podía jugar fuera de él.

Torneo de Baarn (9 al 15 de mayo de 1947) 

         El torneo fue organizado por el club de ajedrez Soest-Baarnse. En la ceremonia de presentación estuvo presente el alcalde de Baarn, F. J. Van Beeck Calkoen, y se leyó una carta del presidente de la FIDE Alexander Rueb, que en principio estaba proyectado que asistiese a la recepción.

Clasificación Grupo A

#

Jugador

País

1

2

3

4

5

6

7

8

Total

1

Vlagsma, Chris

HOL

½ ½ ½ 1 ½ 1 ½

4.5

2

Kramer, Haije

HOL

½ ½ 1 ½ ½ ½ ½

4.0

3

Thomas, George Alan

ING

½ ½ ½ 1 ½ ½ ½

4.0

4

Pomar, Arturo

ESP

½ 0 ½ ½ 0 1 1

3.5

5

Vinken, Alex

HOL

0 ½ 0 ½ 1 ½ 1

3.5

6

Devos, Paul

BEL

½ ½ ½ 1 0 0 ½

3.0

7

Van Doesburgh, Gerrit

HOL

0 ½ ½ 0 ½ 1 ½

3.0

8

Maroczy, Geza

HUN

½ ½ ½ 0 0 ½ ½

2.5

 

Descargar 32 partidas del torneo

 

Resultados completos ronda a ronda

 

Video del torneo, Pomar aparece varias veces

Participantes Grupo A, desde la izda: Vlagsma, Maroczy, Thomas, Van Doesburgh, Vinken, Pomar, Devos y Kramer

         Los otros dos grupos fueron ganados por Tarakower y Wood, finalizando de la siguiente forma:

 

Grupo B

 

#

Jugador

País

1

2

3

4

5

6

7

8

Total

1

Tartakower, Savielly

FRA

1 1 1 ½

1

1 1

6.5

2

Grob, Henry

SUI

0 ½ 1 1 ½ 1 0

4.0

3

Prins, Lodewijk

HOL

0 ½ 0 ½ 1 1 1

4.0

4

Golombek, Harry

ING

0 0 1 ½ 1 ½ ½

3.5

5

Fontein, George S.

HOL

½ 0 ½ ½ ½ 0 ½

2.5

6

Soultanbeieff, Victor

BEL

0 ½ 0 0 ½ 1 ½

2.5

7

Van Steenis, Hendrik

HOL

0 0 0 ½ 1 0 1

2.5

8

Stumpers, Louis

HOL

0 1 0 ½ ½ ½ 0

2.5

 

Grupo C

 

#

Jugador

País

1

2

3

4

5

6

7

8

Total

1

Wood, Baruch Harold

ING

½ 1 1 ½ 0 1 1

5.0

2

Henneberke, Franciscus

HOL

½ 1 0 ½ 1 1 ½

4.5

3

Spanjaard, Eduard

HOL

0 0 1 ½ ½ 1 1

4.0

4

Z. Borovsky, Eugene

FRA

0 1 0 ½ 1 ½ 1

4.0

5

Dunkelblum, Arthur

BEL

½ ½ ½ ½ 0 ½ ½

3.0

6

Van den Tol, Theo

HOL

1 0 ½ 0 1 0 ½

3.0

7

De Jong, Theodor

HOL

0 0 0 ½ ½ 1 ½

2.5

8

Dörner, Charles

LUX

0 ½ 0 0 ½ ½ ½

2.0

* Esta tabla aparece equivocada en Chessbase, esta es la clasificación correcta sacada de los diarios holandeses

         Y así se terminó de escribir una página más en la larga historia de Arturo Pomar, una historia que estaba comenzando y que deberíamos esforzarnos en relatar con el mayor número de detalles posible, ya que el personaje así lo merece. Me permito cerrar dicha página con un artículo publicado en el periódico holandés Trouw unas semanas antes del torneo (que me he tomado la libertad de traducir), un curioso retrato del que tal vez ha sido el ajedrecista más talentoso nacido en España:

Diario Trouw, 24.04.1947

Un maestro de ajedrez con pantalones cortos

La liebre y el caballo blanco

    Cuando te sientas detrás del tablero de ajedrez con cara seria y las personas adultas te observan con detenimiento, se fijan en tus manos, aunque sea indirectamente, e incluso ves clara la oportunidad de vencer a los jugadores de ajedrez veteranos, es una sensación extraña. A veces te pones rígido por estar sentado tanto tiempo y a veces te cansas de pensar y caminas hacia el exterior, donde se encuentran los niños, tus amigos, donde juegan y ríen:
   ven Arturito, ven gritan. 
    Así que abandonas las torres y los caballos, los alfiles y la dama. Afuera, el sol brilla, y sólo se escucha el canto de los pájaros. Eso está bien. Cuando pones las manos en la parte posterior del potro y saltas con un fuerte impulso al otro lado, es como si todos esos problemas, los problemas complicados del medio juego y los finales del ajedrez, desaparecieran de tu mente.
    Pero pronto se escucha: "Oye, Arturito Pomar, chico, vuelve dentro...", y te arrastras de nuevo detrás del tablero, con sus sesenta y cuatro casillas, en el que también puedes vivir muchas aventuras. Y luego la gente, tus compatriotas, los españoles, dicen que puedes hacerlo muy bien. Y aquella vez, cuando estabas en Londres, los amantes del ajedrez te encontraron una peculiaridad: un español de 14 años que, como los maestros, mira las piezas pensativamente con la mano debajo de la barbilla, o algunas veces con la cabeza apoyada en los dedos...
    ¿Por qué puedes jugar al ajedrez contra grandes maestros, contra jugadores famosos? Bueno, sí, eso es evidente. 

    Por supuesto, también tienes que aprender tus lecciones, «debes aprobar para ser un buen estudiante en la escuela, de lo contrario no harás viajes al extranjero 'Arturito'», han dicho esos severos señores en España. «Los holandeses ahora te han pedido que participes en el gran torneo que se celebra en Hilversum, pero si tus notas no son buenas, entonces te quedas en casa. ¡Entendido, Arturito!».
    Eso le dicen los señores sabios, así que Arturito tienes un trabajo duro ante ti, debes mantenerte firme porque... esa curiosa Holanda, donde viven tantos buenos jugadores de ajedrez, quiere ver como juegas.
    Y es por eso que Arturito ahora salta con menos frecuencia y se inclina sobre sus palabras en francés más de lo habitual.

 

Javier Cordero Fernández

(05 Junio 2020)

 

 

Un puzzle al que le faltan piezas

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